sábado, 2 de enero de 2016

El Egocentrismo
Wuelinton Gavilanes

El distanciamiento entre los seres humanos, suele ser producido por males que aquejan el interior de la persona, envenenándolo, lacerando su ternura, transformando a la criatura sentimental en máquina moviente creyéndose autosuficientes, automatizada, vacía de moral, hermandad, repeliendo al entorno que rodea sin importar el tipo de cercanía que exista. El egocentrismo se ha convertido en una epidemia que se irradia alojándose fácilmente en la existencia de los seres humanos, concediéndoles autonomía en el pensar y el actuar desmesurado que los hace ciclópeos amantes de su propio destino. 

El término egocentrismo, se compone de dos voces Ego (yo) y centro (a sí mismo). Que se traduce como la atención primordial del sujeto hacia sí mismo, su único ser personal es el punto de partida y de llegada, sus intereses personales traspasan límites minimizando al otro categóricamente, es decir, la balanza jamás marcará signos de equidad, sino valores que propicien desigualdades, diferencias y minucias, primando únicamente intereses y opiniones propias, menguando así cualidades ajenas.

El ser egoísta del hombre es un código que ha estado presente siempre en su existir. Desde los inicios de la creación se cavila que el hombre solo se interesó en sí mismo dando aforo en su vida al pecado original que lo ha manchado para siempre, cargando con el sufrimiento y recibiendo como precio la ineludible defunción que atormenta a la humanidad entera y así han transcurrido los años y el peso de culpa ha sido cada vez mayor.

Haciendo un recorrido por la vía humana, se acentúa que la niñez es la etapa de egocentrismo explícito porque el niño conoce el mundo según una sola perspectiva, la de él mismo (Canales, 2013). La presencia de rechazo hacia su entorno es momentáneo porque sus sensibilidades suelen ser dóciles y llevaderas, luego pasa el tiempo y se presentan casos de compartir e interesarse por el otro quizás por ser etapas de atracción haciendo que el interés se torne condicionado, pero la etapa de mayor preocupación es la adulta, porque sus intereses juegan solo para su partido, obviando al otro, porque es otro y no es parte de sí. Y se dice, grave por ser actos premeditados que ensalzan el momento de sentirse flor de jardín pero que al transcurrir el tiempo lo convierten en madera apolillada, su elevación es rápida, pero también su caída será fuerte y desquiciante.

Es la falta de afecto, de autoestima y sufrimientos ocultos los factores que inciden en la formación de una persona egoísta con visión de ser el único en el mundo, el ganador, el galán, el fuerte, el que todo lo sabe y lo puede, en el lugar que está y donde se proyecta estar. El poder y el placer se han convertido en las dos fisuras que han sujetado al hombre en sus redes imposibilitando oportunidades, pero si enlazando una sola elección de pensar en sí mismo, elogiando su existencia, fabricando su propio monstruo de inequidad humana como el único prurito que satisface sus necesidades diarias.  

Todo empieza en lo doméstico del individuo, luego sale de su corazón cada acción maquillada y justificada como buena la misma que vitaminiza al egoísmo, propagándolo fácilmente hacia otros seres viabilizando la anidación en sus vidas, expandiéndose el tósigo por sus venas, debilitando y lacerando el alma, rompiendo los importantes lazos de convivencia.

Es así como la autoestima humana cada día se torna más laxa y endeble por las limitaciones y encarecimientos del sujeto pensando que todas las prestezas, atenciones y convicciones giran centrado en sí mismo, se convierte en una persona incapaz de ver los espacios más allá de ella (Morales, 2011).

Diversas teorías se han fundamentado acerca del egocentrismo y sus múltiples consecuencias que arropan a la persona, sus principios, proyectos de vida, lo han privado de la felicidad (Gaibor, 2015). Y todas concuerdan en que este cardo no solo estimula, sino que importuna la vida del hombre, haciéndole creer autosuficiente galanteador de un futuro imaginario, donde las estrellas que brillan será cada tormenta pidiendo a gritos el pronto auxilio de los demás, porque cada paso, actividad, palabra, pensamiento serán señas de negligencia y causantes de sinsabores para su vida y en las de los demás.

Mientras los años han transcurrido el hombre ha ido siempre en búsqueda de mayor humanización, de cosas que satisfagan sus gustos, de respuestas a sus preguntas, de compañía para su soledad y un sin fin de cosas que se ha propuesto, pero su debilidad ha crecido y cada tropiezo ha sido signo de conversión hacia el egoísmo perdiendo su conexión con el hermano, amigo, compañero y con la sociedad entera, es decir, ha aparecido el hombre aislado, por cuestiones desde las más ínfimas hasta las más justificables apara sí mismo.

En materia política, religiosa, educativa, laboral, etc., ha estado y seguirá habitando el egoísmo, porque los intereses propios jamás desaparecerán y al mostrarse implícitos parecen extintos y todo se percibe normal, los artificios cada vez son mayores y las relaciones humanas cada vez más irrisorias. La sociedad ha configurado individuos con caracteres sumamente exóticos que más pareciera que cada persona está compuesta de distintas capas que envuelven su integridad humana.  

Por lo tanto, cabe enfatizar que el hombre es un ser inacabado, es un rompecabezas que se va armando mientras el tiempo pasa, algunos hombres logran completarlo, otros corren el riesgo de ser un castillo de naipes que una simple brisa puede terminar con todo. El egoísmo no solo es término, un concepto que todos sabemos, sino un peyorativo mal que carcome el espíritu humano por cada acción errónea cumplida. Por ello, cultivar un ser humano con valores ético-morales será la gigantesca y delicada obra,  para que los réditos que se cosechen sean satisfactorios y permitan comprender al otro, brindándole soporte y séquito en sus múltiples miserias.    



Trabajos citados:
Canales, A. (2013). Egocentrismo infantil. Recuperado el 10 de 12 de 2015, de        http://tiernainfancia.blogspot.com/2008/04/egocentrismo-infantil.html

Gaibor, W. (2015). Signos de la persona egoísta. Ecuador, Santo Domingo de los Tsáchilas.

Morales, D. (2011). El egocentrismo, los problemas y la vida. Recuperado el 10 de 12 de 2015, de http://astrologosdelmundo.ning.com/profiles/blogs/el-egocentrismo-los-problemas.  




FICHA TÉCNICA
PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN


Título del proyecto


Objetivo del proyecto



Nombre del investigador principal


Teléfono y dirección electrónica del investigador principal


Lugar donde se realizará la investigación


Que recursos se emplearan para la elaboración del proyecto



Cuáles serán mis aportes como investigador



Tiempo que durará el proyecto



Quienes serán los principales beneficiarios del proyecto


Variables



Riesgos de mayor probabilidad




Estrategias que se tomaran en cuenta en la elaboración del proyecto



Valor total del proyecto










sábado, 8 de marzo de 2014

LA MUERTE

EL HOMBRE VIVE PARA MORIR
MUERE CONSTANTEMENTE
ESPERANDO SU MUERTE DEFINITIVA


POR NATURALEZA EL HOMBRE TIENE QUE CUMPLIR SU CICLO VITAL

POR SU ACTITUD CONCUPISCENTE VA MURIENDO LENTAMENTE POR LA ADQUISICIÓN DE VICIOS

LA MUERTE NO TIENE ESCAPATORIA, A TODOS SORPRENDERA EN CUALQUIER MOMENTO